Senadoras presentaron Proyecto de Ley que revoca la nacionalidad concedida por gracia a Cardenal Ezzati

 

Las Senadoras Ximena Rincón González y Adriana Muñoz D’albora, presentaron esta mañana un proyecto de ley que revoca la nacionalidad concedida por gracia a Riccardo Ezzati, por haber dejado de cumplir los requisitos que dicho beneficio establece en la normativa chilena.

Esto se da en el marco de las revelaciones sobre el conocimiento que tenía el Arzobispo de Santiago sobre los cuestionamientos a Juan Barros. Junto con ello la reconocida organización internacional Bishop Accountability libera un banco de datos sobre las denuncias relativas a los abusos sexuales del cuerpo religioso de la Iglesia Católica chilena, que acumula 78 casos, donde la entidad además apuntó a Ezzati como un “Encubridor” de los casos relacionados a Karadima y otros dos obispos cuestionados.

Las Parlamentarias expresaron que la Carta Fundamental en el artículo 10 dispone que, “Son chilenos: 4° Los que obtuvieron especial gracia de nacionalización por ley”, pero tal como la nacionalidad por gracia debe otorgarse mediante una ley de la República, de la misma forma ella puede revocarse por ley, si cesan en el cumplimiento de los requisitos por los cueles les fue otorgada.

Rincón y Muñoz destacaron que la nacionalidad por gracia constituye el más alto honor que se puede conferir a un extranjero en nuestro país, en consecuencia, sólo se deberá conceder a personas notables y destacadas, lo que en este caso está en manifiesta duda bajo todos los testimonios y antecedentes que ya hay contra el Arzobispo.

El proyecto de ley presentado por las Senadoras establece que es necesario que la actividad ejercida por el extranjero que se desea honrar, se traduzca en un beneficio efectivo y relevante para el país y si la persona nacionalizada por gracia deja de cumplir con las características que le hicieron merecedora de tal honor, el Senado y la Cámara de Diputados tienen razones fundadas para revocarle aquélla. El proyecto indica que se encontrarán en tal situación aquellas personas cuya actividad ha alcanzado relevancia nacional, pero no por lo bueno, beneficioso o ejemplar de su actuar, sino por lo negativo, perjudicial o mediocre de su conducta, bastando para ello que se trate de hechos públicos y notorios, que, en tanto evidentes, patentes, sabidos y palmarios, no es necesario acreditar.

Riccardo Ezzati Andrello, actual Cardenal y Arzobispo de Santiago, obtuvo la nacionalidad chilena por gracia el 24 de abril de 2006 cuando la ex Presidenta de la República doña Michelle Bachelet Jeria promulga la Ley N° 20.100  por medio de la cual el Congreso Nacional se la concediere unánimemente como un reconocimiento a la fructífera y valiosa labor que durante más de 30 años ha desarrollado en beneficio de los desposeídos, particularmente, en actividades académicas, públicas y privadas, contribuyendo al progreso de la educación y al desarrollo y formación de los más necesitados”.

En la moción que dio origen a la ley se ponía de relieve, como uno de sus méritos, ser miembro del Departamento de Vida Consagrada del Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM, es decir, algo así como una “persona notable y destacada, que exorbita el término regular en el estado de actividad que les es propio”.

Las parlamentarias indicaron que desde hace ya varios años la conducta del Cardenal y Arzobispo de Santiago ha dejado de ser la de una persona notable y destacada, que exorbita el término regular de la actividad que le es propia; ha dejado de tener con la comunidad nacional una vinculación real; su actividad no se traduce en un beneficio efectivo y relevante para el país en el ámbito religioso ni constituye un servicio destacado a la República. Por el contrario, hechos públicos y notorios demuestran que su actividad ha alcanzado relevancia nacional, pero no por lo bueno, beneficioso o ejemplar de su actuar, sino por lo negativo, perjudicial o mediocre de su conducta.

Entre estos hechos públicos y notorios que demuestran la conducta del Cardenal Ezzati está la obstrucción para el conocimiento de la verdad y la justicia, mediante acciones destinadas a impedir la asistencia de una de las víctimas de abuso sexual de Fernando Karadima a la Conferencia Episcopal anglófona y a la Comisión Pontificia de Previsión de abusos sexuales en Roma, evidencias desde abril del 2013 a octubre del 2014 que se detallan en el Proyecto de Ley.

También de la actitud hostil y persecutoria en contra de Felipe Berríos, José Aldunate y Mariano Puga, los tres Sacerdotes más admirados en Chile por su auténtico testimonio de vida consagrada, y de faltas a la verdad hacia la opinión pública al respecto hay evidencias de julio a octubre del 2014 que se consignan en el proyecto de ley.

A ello agregan la ofensa gratuita a las personas de la comunidad transgénero en el marco de la tramitación de una ley, sin pedir de disculpas, y la contumacia en su conducta de irresponsabilidad ante la crisis de la Iglesia chilena producto del encubrimiento institucional de los abusos sexuales contra niños cometidos por sacerdotes por décadas y a lo largo de chile, no obstante haber sido compelido a asumir responsabilidades por su máximo superior jerárquico.

 

Cabe destacar que desde el 2013 son púbicos los correos electrónicos entre él y el cardenal Errázuriz que dan cuenta de las acciones de ambos destinadas a impedir la asistencia de Juan Carlos Cruz, víctima de Fernando Karadima, a la Conferencia Episcopal Anglófona y a la Comisión Pontificia de Previsión de abusos sexuales en Roma.

Si bien, estas no son las únicas acciones cuestionables de Ezzati, las aquí referidas son suficientemente elocuentes y relevantes en la vida nacional para ser obviadas por este Congreso, finalizaron las Senadoras.

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