La agricultura del Maule: un motor económico que sigue siendo ignorado por el Estado
La Región del Maule representa cerca del 17 % de la superficie agrícola nacional. Sus tierras producen cereales, frutas, hortalizas y vinos que abastecen buena parte del país e incluso se exportan. Sin embargo, el abandono institucional hacia los pequeños y medianos agricultores se ha hecho evidente, especialmente en zonas del Maule Sur donde la falta de infraestructura hídrica, la burocracia estatal y el acceso limitado a créditos o apoyo técnico han puesto en jaque la sustentabilidad del mundo rural.
Pese a múltiples anuncios de ayuda por parte del gobierno central, agricultores de comunas como Cauquenes, Chanco, Pelluhue, Parral y Retiro denuncian dificultades para postular a fondos, falta de acompañamiento técnico y tiempos de respuesta excesivamente largos, lo que ha generado una creciente frustración en el sector.
Organizaciones campesinas han señalado que, aunque existen instrumentos públicos disponibles, la mayoría de los beneficios no alcanzan a los sectores más vulnerables o alejados.
Las comunidades agrícolas del secano costero, por ejemplo, han sido históricamente postergadas en el acceso al riego tecnificado, recursos para modernizar su producción o incentivos para reconversión productiva.
Este escenario se suma al impacto que han tenido el alza en los costos de los insumos, la sequía prolongada, y la pérdida de rentabilidad en cultivos tradicionales. Muchos agricultores están dejando de sembrar o vendiendo sus terrenos ante la imposibilidad de sostener la actividad.
En este contexto, surge la necesidad de evaluar nuevas propuestas legislativas que reduzcan la burocracia, prioricen a los pequeños productores y devuelvan protagonismo a las regiones agrícolas como el Maule.